El día que Wikipedia se detuvo

Nuestra sociedad actualmente se ha transformado en todos los aspectos, al punto de que el sistema económico no depende del incremento de cuantitativo de materiales, recursos naturales y productos; sino de la aplicación, gestión, producción y distribución de la información y el conocimiento aplicado a procesos y a esos productos.

Recientemente, imperdible para aquellos que están inmersos de lleno en el mundo de las Tecnologías de Información y Comunicación, el Parlamento Europeo decidió reformar su legislación sobre el Copyright que no se actualizaba desde el 2001, lo cual despertó el interés y activó firmes posturas por parte de gigantes del mundo digital como Google y Wikipedia.

Fueron debatidas exigencias como la instauración de filtros más rigurosos para la reproducción y utilización de materiales en portales libres como YouTube, y la facultad de retirar la cesión de derechos, por parte de los creadores en cualquier momento, si consideran que su información no se está manejando convenientemente.

El 4 de julio, Wikipedia tomó una de las posturas más llamativas: cerró el acceso a su portal como protesta, direccionando todos los links de sus artículos a un comunicado donde argumentaba que con esta reforma el derecho a la distribución y consulta de información libre corría un grave peligro y con eso, la existencia de proyectos colaborativos de la talla de la enciclopedia global más grande del mundo.

Hablamos de uno de los mejores ejemplos del paradigma social que impera, uno que trabaja y se nutre con información transformada en conocimiento que está usándose activamente de forma permanente.

Exclusivamente hablando de la Wikipedia en español, todos los días se suben más de 400 artículos totalmente nuevos y diariamente se hacen más de 1,200 colaboraciones y ediciones a los artículos existentes. Las personas visitan Wikipedia 35.7 millones de veces al día; en promedio, son 400 visitas nuevas por segundo, según la página de MediaWiki, que monitorea la actividad del portal en tiempo real.

¿Qué pasaría si un monumento colaborativo global de este tamaño desapareciera así como así en un instante? Pensamos también en Google, en Microsoft, Amazon, SoundCloud, Facebook y todos los iconos que tienes desplegados en las otras ventanas de tu navegador…

Los derechos de autor están pensados para empoderar y respaldar a los creadores de contenido, pero hoy todos los sujetos poseen una parcela del capital intangible que mueve al mundo: la información, por lo tanto todos somos creadores y consumidores al mismo tiempo.

¿Cuáles son los derechos entonces de los que consumen esa información? ¿Por qué unos nombres sí pueden escapar a la transparencia y otros no?Quizá incluso los creadores deban replantearse su papel en la dinámica social actual y deconstruir para construir una nueva comprensión de la utilidad de los derechos de gestión de información (no sólo de autor) y que la monetización ya no está en privatizar su as known as, sino en otro tipo de gestión de su material; en un sistema económico que funciona en torno al conocimiento en todas las áreas y disciplinas, sin importar tanto quién lo genera como su utilidad real y el aporte de ese material al desarrollo tecnológico y humano a nivel global.

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